Escrito por Sara Berenice Monsalvo

En el marco de la VIII Conferencia Latinoamericana y XX Conferencia Nacional sobre Políticas de Drogas algunxs miembrxs de Youth RISE viajaron a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para participar presencialmente en la jornada de actividades que llevada a cabo en los recintos de la Cámara de Diputados de la Nación los días 24, 25 y 26 de Agosto de 2022.

Durante estos días se congregó a los mayores exponentes del campo de las drogas y la salud para debatir sobre la situación del continente y planificar acciones coordinadas. A lo largo de más de diez paneles se presentó un panorama que problematiza las urgentes necesidades de la región latinoamericana para el desarrollo de políticas públicas que aborden el uso, regulación y comercialización de sustancias psicoactivas. Otro tópico importante que resaltó durante el intercambio de conocimiento y experiencias fue el de la accesibilidad de usuarixs de drogas a servicios de salud con un enfoque de derechos humanos.


Más aún, el día martes 23 de agosto se realizaron talleres regionales de formación para jóvenes en las inmediaciones de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SeDroNar), este encuentro fue co-organizado por Intercambios Asociación Civil y Youth RISE. La bienvenida estuvo dirigida por Pablo Cymerman, Jorgelina Di Iorio y Carolina Ahumada, quienes nos deleitaron con una cálida dinámica para introducir a lxs invitadxs y presentar los objetivos para la jornada. Ahora bien, nuestro compañero Humberto Rotondo (Youth RISE, Proyecto SOMA) dirigió el taller “Acceso a la Justicia en Latinoamérica: Herramientas para la promoción de derechos entre personas que usan drogas y poblaciones clave”, donde se discutieron las barreras legales, institucionales, socioeconómicas y culturales para el acceso a la justicia en América Latina. De manera que, integrantes de diferentes asociaciones civiles y organizaciones no gubernamentales compartieron la situación en cada uno de sus países y propusieron estrategias para afianzar el acceso a la información y a los servicios legales, y de salud
integral para usuarixs de drogas.


También se suministraron recursos, tales como buscadores digitales, para comprender las recomendaciones regionales sobre política de drogas hechas por el Comité de Derechos
Humanos de Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Resulta
de vital importancia señalar el alcance que tiene este encuentro para estrechar vínculos entre
diferentes sectores de la sociedad civil latinoamericana pues, propicia un debate social informado con miras a impulsar políticas no punitivas y propone la reproducción de esta información en pos de una alfabetización jurídica de la población para hacer valer sus derechos.


Por otra parte, la segunda actividad estuvo dirigida por Aarón Gordin (PAF! Argentina, Intercambios A.C.), el “Taller sobre Reducción de daños y Juventudes: desafíos desde un enfoque regional” nos adentró en los llamativos avances de la reducción de daños online (o consejería de pares). Así, fue posible ubicar algunas herramientas tecnológicas que sirven para el acercamiento de poblaciones clave a través de plataformas digitales y redes sociales. Durante CONFEDROGAS se problematizaron temas como la violencia y sus diferentes expresiones, el despojo territorial, la erradicación forzada de cultivos, así como otras consecuencias sociales del modelo prohibicionista y la Guerra contra las Drogas en la región.


Sin duda, una de las mesas más valiosas fue la co-organizada con Youth RISE titulada “Jóvenes y Políticas de Drogas”. En este encuentro moderado por Carolina Ahumada, jóvenes activistas, servidores de salud pública y artistas discutieron los más recientes retos de lxs usuarixs de drogas. Junto a nuestrxs invitadxs de lujo pudimos rescatar una serie de conclusiones vitales para fomentar cambios en las condiciones de la vida nocturna. Por ejemplo, se habló sobre la importancia de impulsar proyectos de análisis de sustancias psicoactivas, tales como los propuestos por organizaciones como Échele Cabeza (Colombia)
y PAS (Programa de Análisis de Sustancias, México), quienes ofrecen un proyecto de salud no punitivo dirigido a personas jóvenes que consume SPA en contextos de fiesta. Estas estrategias se posicionan fuertemente como pilares de un modelo que busca la decriminalización de poblaciones jóvenes y asegura nuevas perspectivas frente al estigma. En ese sentido, Omar Tavarez problematizó la escasez de espacios para la formación de grupos donde lxs usuarixs de drogas discutan los procesos de resilencia comunitaria y se fomente el reconocimiento del placer en República Dominicana. Un momento muy agradable fue la presentación de Santos Vázquez, quien bajo la misma línea temática territorio-comunidad, compartió su experiencia al implementar un centro de escucha como espacio de contención para jóvenes y sus familiares, lo cual es indispensable para redireccionar las narrativas testimoniales y la autopercepcion en comunidades clave.


Además, entre las conclusiones destacaron los indiscutibles efectos de la pandemia COVID-19 en las instituciones que gestionan las estrategias de salud, así como en la vida de lxs jóvenes. Resaltó la urgencia regional por capacitar a lxs profesionales de la salud para la atención de usuarixs de drogas, y así, redireccionar la búsqueda de alternativas para lxs jóvenes en términos de salud mental.

Finalmente, al analizar los cambios socioculturales que ha atravesado la región durante los últimos dos años, se proponen conclusiones unánimes: utilizar conscientemente los indicadores globales sobre política de drogas, garantizar la accesibilidad a los servicios de salud, y a su vez, descentralizar el análisis de la salud mental; además de buscar alternativas al encarcelamiento y usar los servicios de reducción de daños para minimizar la exclusión social y redireccionar el placer de lxs usuarixs. Sin duda, existe un consenso desde la sociedad civil para estimular proyectos fundados en evidencia científica que respondan y atiendan los diversos problemas asociados a las drogas. Con la intención de conocer nuevas estrategias de reducción de daños, resaltar la autonomía de usuarixs y fomentar la crítica a las barreras en los servicios de acceso a la justicia, este encuentro funcionó en sí mismo como una plataforma para transversalizar luchas e intercambiar herramientas instrumentales.